Las intensas lluvias registradas durante el pasado mes de enero han tenido un impacto relevante en el sector agrario, con 25.304 hectáreas de cultivo afectadas, lo que supone un incremento del 62 % respecto al mismo periodo del año anterior. Las primeras estimaciones sitúan las indemnizaciones previstas en 28,76 millones de euros únicamente durante el primer mes del año.
El número de incidencias notificadas también ha experimentado un aumento significativo, con cerca de 4.000 siniestros agrícolas, una cifra superior a la registrada en enero de 2025 y directamente relacionada con la sucesión de borrascas que ha marcado el inicio del año.
Un mes de enero dominado por la inestabilidad meteorológica
El arranque del año estuvo condicionado por un patrón atmosférico especialmente activo. Enero se convirtió en el mes más lluvioso de los últimos 25 años, con precipitaciones muy por encima de la media habitual. La entrada continua de borrascas atlánticas provocó lluvias persistentes, fuertes rachas de viento y episodios puntuales de granizo en distintas zonas del país.
A mediados de mes se produjo un cambio significativo en la dinámica meteorológica, con la llegada de aire polar marítimo que intensificó la inestabilidad y generó nuevas precipitaciones generalizadas en la vertiente atlántica. Posteriormente, la sucesión de frentes activos mantuvo suelos saturados, encharcamientos y escorrentías que dificultaron las labores agrícolas.
Frutos rojos, cítricos y hortícolas, entre las producciones más afectadas
Los daños más relevantes se han registrado en los frutos rojos, con especial incidencia en la provincia de Huelva, seguidos por los cítricos y diversos cultivos hortícolas. Entre las producciones con siniestros declarados se encuentran la alcachofa, patata, espinaca, brócoli o zanahoria, además del plátano en determinadas zonas.
Aunque gran parte de los cultivos leñosos se encontraban en reposo vegetativo durante el episodio de lluvias, algunas explotaciones más expuestas o próximas a la recolección sí registraron pérdidas significativas.
Además de los daños por precipitaciones, se han contabilizado incidencias habituales de esta época del año, como problemas de nascencia en cereal de invierno, afecciones por fauna y daños asociados a inundaciones.
La superficie afectada podría seguir aumentando
Las estimaciones actuales apuntan a que el impacto del tren de borrascas podría elevar la superficie siniestrada hasta cerca de 40.000 hectáreas, a medida que se completen las valoraciones sobre el terreno.
La mayor concentración de daños se sitúa en Andalucía, donde se están realizando labores de evaluación en explotaciones de fresón y frutos rojos de la provincia de Huelva. Las lluvias persistentes, las inundaciones y el viento han generado incidencias en cítricos, hortícolas, olivar y otras producciones.
En el caso de los cultivos herbáceos, especialmente los cereales, será necesario observar la evolución meteorológica de las próximas semanas para determinar el alcance real de los daños sobre el desarrollo del cultivo.
Impacto también en explotaciones ganaderas
El episodio meteorológico ha tenido consecuencias más allá del ámbito agrícola. En algunas zonas, las inundaciones han dificultado el acceso a explotaciones ganaderas, afectando al manejo diario de los animales y a la logística habitual del medio rural.
Estas situaciones reflejan cómo los fenómenos meteorológicos prolongados influyen no solo en la producción vegetal, sino también en la actividad ganadera y en la operativa de las explotaciones.
Un inicio de año marcado por la variabilidad climática
El comportamiento meteorológico del primer mes del año confirma el aumento de episodios extremos y su impacto directo sobre la actividad agraria. El incremento de la superficie afectada y del número de incidencias evidencia la importancia de la gestión del riesgo en un entorno cada vez más condicionado por la variabilidad climática.
