El primer trimestre de 2026 ha registrado un incremento significativo en las indemnizaciones por daños en el sector agrario, que han superado los 106 millones de euros, lo que supone un aumento del 63% respecto al mismo periodo del año anterior. Este dato refleja el impacto de los fenómenos meteorológicos adversos registrados en los primeros meses del año.
Un inicio de año marcado por borrascas y fenómenos adversos
El arranque de 2026 ha estado condicionado por la presencia de un tren de borrascas que ha afectado especialmente a regiones como Andalucía y Extremadura, generando daños en cultivos y explotaciones. A estos episodios se han sumado otros fenómenos relevantes, como:
- episodios de pedrisco,
- daños provocados por fauna silvestre en cultivos herbáceos,
- efectos de borrascas en territorios insulares,
- y heladas recientes que han impactado en cultivos como los frutos secos y el almendro en determinadas zonas.
Este conjunto de factores ha contribuido a elevar el volumen de siniestros y, en consecuencia, las indemnizaciones en este inicio de ejercicio.
Evolución de los cultivos en un contexto variable
A pesar del incremento de la siniestralidad, la evolución de los cultivos presenta, en general, una situación favorable en algunos sectores. En el caso de los cultivos herbáceos extensivos, las condiciones actuales muestran un desarrollo adecuado, favorecido por una correcta disponibilidad de agua en el suelo.
Por su parte, los cultivos frutales se encuentran en una fase fenológica considerada dentro de los parámetros habituales, lo que permite mantener una previsión relativamente estable a medio plazo, siempre condicionada por la evolución de la climatología.
Un año 2025 marcado por el crecimiento y los eventos climáticos
El ejercicio anterior ya estuvo caracterizado por una evolución al alza en los principales indicadores del seguro agrario, con incrementos en el número de pólizas, la superficie asegurada, el valor de la producción protegida y el volumen total de contratación.
Desde el punto de vista climático, 2025 destacó por la elevada incidencia de fenómenos tormentosos, que concentraron una parte muy importante de las indemnizaciones totales del año, superando los 500 millones de euros.
Otros eventos relevantes fueron los incendios forestales, que afectaron a explotaciones ganaderas y generaron indemnizaciones específicas, así como diversos episodios que pusieron de manifiesto la importancia de contar con sistemas de protección frente a riesgos cada vez más complejos.
Sanidad animal y riesgos no cubiertos
En el ámbito ganadero, el pasado ejercicio estuvo marcado por un contexto sanitario exigente. Algunas enfermedades han generado incidencias cubiertas dentro del sistema asegurador, mientras que otras patologías de especial relevancia para el sector no cuentan actualmente con cobertura.
Entre estas últimas se encuentran determinadas enfermedades emergentes o de alto impacto, lo que ha llevado a plantear la posibilidad de analizar su inclusión futura dentro del sistema de protección, en función de su viabilidad técnica y económica.
Apoyo público y medidas complementarias
El sistema de seguros agrarios continúa contando con el respaldo de los presupuestos públicos, que mantienen un nivel de financiación estable destinado a facilitar el acceso de agricultores y ganaderos a estas herramientas de protección.
Además, se han articulado medidas complementarias de apoyo vinculadas a los daños provocados por fenómenos meteorológicos recientes, con el objetivo de reforzar la recuperación de las explotaciones afectadas.
Un escenario de riesgo creciente para el sector agrario
El incremento de las indemnizaciones en el inicio de 2026 confirma la tendencia observada en los últimos años: una mayor exposición del sector agrario a riesgos climáticos y productivos.
En este contexto, el seguro agrario se consolida como un instrumento clave para garantizar la estabilidad económica de las explotaciones, permitiendo afrontar con mayor seguridad las consecuencias de fenómenos adversos que afectan tanto a la producción agrícola como ganadera.
