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El episodio de condiciones meteorológicas adversas que afecta a amplias zonas del territorio nacional está teniendo un impacto relevante en el sector agrario, con especial incidencia en el sur de la península. Las lluvias persistentes, el frío, el viento y la humedad están provocando pérdidas en explotaciones agrícolas y ganaderas, así como importantes dificultades para el desarrollo normal de las campañas en curso.

Según las principales organizaciones agrarias, los efectos del temporal no se limitan a daños puntuales, sino que están condicionando la viabilidad productiva y económica de numerosas explotaciones.

Amplias zonas en alerta por fenómenos adversos

El temporal mantiene en situación de alerta a diez comunidades autónomas, además de las ciudades de Ceuta y Melilla, por riesgos asociados a lluvias intensas, nevadas, viento, deshielo y oleaje. Andalucía se encuentra entre los territorios más afectados, con nivel rojo por peligro extraordinario ante la acumulación de precipitaciones en determinadas zonas.

Estas condiciones también están teniendo consecuencias en otros sectores vinculados al medio rural, como la actividad pesquera, especialmente en puntos de Galicia y Cádiz, donde el temporal ha limitado las salidas a faenar.

Dificultades generalizadas en las labores agrícolas

Desde el ámbito agrario se advierte de que la persistencia de las lluvias está provocando retrasos generalizados en las labores del campo. El encharcamiento de las parcelas y la imposibilidad de acceso de la maquinaria están dificultando tareas esenciales como la siembra, el abonado o la recolección, afectando a la planificación de las explotaciones.

Esta situación está teniendo especial repercusión en cultivos como el olivar y los frutos rojos, cuyas campañas se desarrollan en un momento especialmente sensible. Además del retraso en los trabajos, se señala el riesgo de pérdida de calidad de la producción, lo que puede tener consecuencias económicas en las próximas semanas.

Las organizaciones agrarias subrayan que el impacto del temporal compromete no solo la producción inmediata, sino también aspectos clave como la sanidad vegetal, el cumplimiento de los compromisos de la Política Agraria Común (PAC) y la estabilidad financiera de las explotaciones.

.Impacto relevante en el sector ganadero

El temporal también está teniendo un efecto notable en la ganadería, especialmente en los sistemas extensivos, más expuestos a las condiciones climáticas extremas. En zonas como Sierra Morena (Jaén), las explotaciones de ovino en extensivo están registrando pérdidas significativas de animales como consecuencia del frío y la humedad.

Las estimaciones sectoriales apuntan a una reducción de hasta el 10% en los nacimientos de corderos, con un balance medio de decenas de bajas por explotación, debido a la falta de refugios adecuados para proteger a los animales en campo abierto.

En el caso del porcino ibérico, especialmente en áreas como Huelva, las lluvias continuadas están afectando al comportamiento alimentario de los animales, que reducen su ingesta, lo que se traduce en menores ganancias de peso. De forma similar, en explotaciones caprinas de Málaga, el encierro prolongado de los animales en las naves como consecuencia de la lluvia está repercutiendo en una disminución de la producción de leche.

Repercusiones en campañas agrícolas y mano de obra

Además del impacto directo sobre cultivos y ganado, el temporal está generando dificultades en la disponibilidad de mano de obra en campañas que se encuentran actualmente activas. En el caso de los frutos rojos, el viento y las lluvias han impedido el desplazamiento de temporeras procedentes de Marruecos hasta la provincia de Huelva, lo que añade un factor adicional de incertidumbre a una campaña ya condicionada por la climatología.

En este contexto, el sector agrario afronta un escenario complejo en el que confluyen riesgos productivos, sanitarios y organizativos, derivados de la persistencia de las condiciones meteorológicas adversas.