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El ejercicio 2025 se ha cerrado con una siniestralidad del seguro agrario de 804 millones de euros, lo que supone un incremento del 15% respecto al año anterior. Esta cifra sitúa a 2025 como uno de los años con mayor impacto económico para el sistema español de seguros agrarios, únicamente por detrás del ejercicio marcado por la sequía extrema de 2023.

El dato adquiere especial relevancia al producirse en un contexto de máxima contratación, lo que refleja tanto la creciente exposición del sector a los riesgos climáticos como la consolidación del seguro agrario como herramienta esencial de protección.

Un año condicionado por la inestabilidad atmosférica

La evolución de la siniestralidad en 2025 estuvo estrechamente ligada a una sucesión casi continua de episodios meteorológicos adversos. A lo largo del año se registraron daños provocados por pedrisco, lluvias persistentes y torrenciales, inundaciones, viento y episodios de calor extremo, afectando de forma generalizada a cultivos e infraestructuras agrarias.

Las tormentas concentraron la mayor parte del impacto económico, con indemnizaciones que alcanzaron los 530 millones de euros y una superficie afectada que superó el millón de hectáreas, el mayor registro desde la creación del sistema de seguros agrarios hace más de cuatro décadas.

Una sucesión continua de episodios extremos

El inicio del año estuvo marcado por la llegada de varias borrascas intensas en el mes de marzo, que dejaron precipitaciones muy por encima de los valores habituales. Esta situación dio paso a una primavera y un verano especialmente inestables, con frecuentes tormentas de granizo y el paso de dos DANA en junio y julio, además de episodios de temperaturas elevadas.

Entre comienzos de febrero y principios de agosto se registraron daños por tormenta de forma prácticamente diaria en algún punto del territorio nacional, con un punto crítico en el mes de junio, cuando se concentraron más de 500.000 hectáreas siniestradas.

El mes de agosto supuso un cambio de escenario, con una ola de calor prolongada y una acusada anomalía térmica en el noroeste peninsular, factores que favorecieron la aparición de incendios forestales de gran magnitud.

El final del año combinó periodos secos con nuevas borrascas y un episodio meteorológico poco habitual en pleno invierno, caracterizado por lluvias intensas, inundaciones, fuertes rachas de viento e incluso daños por pedrisco.

Un volumen de siniestros sin precedentes

El impacto de estos fenómenos se tradujo en una elevada carga de gestión para el sistema asegurador. A lo largo de 2025 se tramitaron:

  • más de 000 siniestros agrícolas,
  • correspondientes a 1,46 millones de hectáreas afectadas,
  • junto a 000 siniestros pecuarios,
  • y 1,45 millones de servicios de retirada y destrucción de animales muertos en explotaciones ganaderas.

Este volumen refleja la intensidad del año desde el punto de vista operativo y confirma la creciente presión climática sobre el sector agropecuario.

Producciones más afectadas por las indemnizaciones

El reparto de las indemnizaciones muestra una especial incidencia en determinadas producciones. Los cultivos frutales concentraron el mayor volumen, con 164 millones de euros, lo que representa un aumento muy significativo respecto al año anterior, directamente vinculado a los daños por tormentas en primavera y verano.

A continuación se situaron:

  • los cultivos herbáceos, con 128 millones de euros,
  • los cítricos, con 86 millones,
  • las hortalizas, con 73 millones,
  • y el viñedo, con 72 millones de euros.

La diversidad de producciones afectadas evidencia el carácter transversal de los fenómenos registrados durante el año.

Evolución del seguro pecuario

En el ámbito ganadero, las indemnizaciones alcanzaron los 173 millones de euros, con un crecimiento del 11% respecto al ejercicio anterior. Destacan especialmente las compensaciones en explotaciones de vacuno, así como los siniestros registrados en granjas avícolas, en buena parte vinculados a episodios sanitarios como la gripe aviar.

A ello se suma el elevado peso del seguro de retirada y destrucción de animales muertos, que continúa siendo una pieza clave para la gestión sanitaria y medioambiental de las explotaciones.

El seguro agrario ante un escenario de riesgo creciente

Los datos de 2025 confirman una tendencia que se consolida año tras año: la mayor frecuencia e intensidad de los fenómenos climáticos extremos está teniendo un impacto directo sobre la agricultura y la ganadería. En este contexto, el seguro agrario se reafirma como un instrumento imprescindible para garantizar la continuidad de las explotaciones y aportar estabilidad económica en escenarios cada vez más complejos.